
Cosecha en el Olivar del Lentisquillo
1 diciembre, 2017El lugar
Ya hemos presentado nuestra explotación. Ahora hablemos un poco del entorno del olivar en el que estamos. Nos encontramos en el paraje de “la Calera Alta” que está enmarcado entre dehesas de acebuches abundantes en la provincia de Cádiz. Concretamente, en el término de Medina Sidonia. Estos acebuchales están sometidos al constante azote de los vientos de levante y soportan las altas temperaturas de los veranos meridionales. Pero se adaptan perfectamente a tan duras condiciones y constituyen lo más característico de nuestro paisaje.
La historia
La existencia de los bosques de acebuches (olivos silvestres) debió llamar poderosamente la atención de los primeros colonizadores fenicios cuando arribaron a nuestras costas hace ya más de 3000 años. Aquí encontraron el entorno perfecto para injertar sus plantones de olivos procedentes de los campos de la lejana Siria. Y Así nacieron los olivares de lo que posteriormente los romanos llamarían la Bética. Estos olivares dieron a Roma los mejores aceites del imperio.
Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que el aceite de la Bética era uno de los más consumidos en Roma. Hasta allí viajaban nuestras ánforas con el preciado líquido. Roma lo consumía en cantidades que, incluso hoy, representarían unas cuotas de mercado bastante atractivas para cualquier exportador. No es extraño que Andalucía siga siendo la primera productora mundial de aceite de oliva.
La actualidad
Nos encontramos, por lo tanto, en un lugar privilegiado, por su historia y porque la naturaleza lo ha dotado de unas condiciones idóneas para el cultivo de esta planta milenaria. Por eso es lógico que, a poco que nos esforcemos en cuidar nuestros métodos de cultivo y extracción, obtengamos unos aceites cuya calidad no nos puede dejar indiferentes. Color verde intenso, olor afrutado y sabor agradable con su toque del amargor y picor propios de la variedad Picual.