
Aceite para mojar pan
9 junio, 2018
Ecológico. Porque es lo natural
16 junio, 2018No podía continuar el descenso de los precios en origen. Ya parece que se ha tocado fondo – crucemos los dedos – y se podría incluso hablar de una cierta recuperación. La media de precios del AOVE en la última semana ha estado alrededor de los 2,7€/kg. Esto es un 12% más alto que el precio cercano a los 2,4€/Kg que casi hemos llegado a tocar. Pero como dice el refrán: una flor no hace primavera. Así que debemos ser prudentes y no hablar todavía de tendencias generalizadas.
El mercado español del aceite de oliva ya nos ha demostrado lo sensible que es y lo expuesto que está a movimientos especulativos. Por lo tanto, también este pequeño repunte podría responder a esos mismos movimientos especulativos y terminar en nada. Lo único cierto es que está ahí y que ojalá sea de verdad un comienzo de recuperación. Se ha parado, al menos de momento, la tendencia a la baja y de ello nos alegramos. Si, nos alegramos porque el precio del aceite de oliva virgen extra tan bajo no responde a la realidad. Y como ya hemos comentado anteriormente, con esos niveles de precios, muchos agricultores no pueden recuperar sus gastos de explotación y sus inversiones. Y eso no es bueno.
Recuperación no significa subida generalizada
Tampoco abogamos aquí por una subida de precio generalizada pero sí porque se imponga el sentido común. Es de sentido común que los precios en origen de los mercados de los distintos países mediterráneos no pueden ser tan dispares. Si atendemos sólo a los costes de producción, no puede haber esas diferencias entre países. El precio en origen en Italia, por ejemplo, ha llegado a doblar el de España. ¿Es que los italianos gastan el doble que los españoles para producir un kilo de aceite de oliva? La respuesta es que no. Los costes de producción en un mercado cada vez más globalizado tienden a acercarse. Y poco a poco van confluyendo hasta niveles parecidos. Con variaciones razonables, pero no de ese calibre.
Es también de sentido común que los precios de las distintas calidades de aceite de oliva – virgen extra, oliva virgen y lampante– no pueden estar tan cercanos entre sí. Sencillamente porque las exigencias para conseguir que un aceite sea aceite de oliva virgen extra son muy superiores a las que se precisan para conseguir un aceite de oliva lampante. Esa diferencia se refleja en los costes de producción. Debería reflejarse también en los precios de venta. Pero para eso se necesita que el consumidor conozca la diferencia entre uno y otro. Que es abismal. Y no la que refleja el precio en origen como ya comentábamos en entradas anteriores sobre el asunto: precio y calidad (I), precio y calidad (II) y precio y calidad (III).
Otros factores van en sentido opuesto
Pero hay factores que inclinan la balanza hacia el otro lado y que explican en parte estas anomalías que comentamos. El primero de ellos es el gran crecimiento de la producción de aceite de oliva en España. Durante los últimos años son muchos los agricultores que han visto en el olivar una oportunidad de sacar mayor rendimiento a sus fincas. El incremento durante la última década, según publica ABC de Sevilla en su sección de economía, ha sido sólo en Andalucía de 80.000 hectáreas. Con eso, Andalucía ya supera 1,5 millones de hectáreas. Pero además, estos nuevos olivares son, en su mayoría, intensivos. Unos marcos de plantación mínimos que aumentan la producción por hectárea. También se han modernizado muchos olivares tradicionales. Incrementando el número de pies por hectárea donde ello era posible, convirtiendo olivares de secano en regadío, etc.
En definitiva, todo esto apunta en la misma dirección: un incremento exponencial de la producción de aceite de oliva. Si este incremento no va acompañado de un incremento del consumo, entonces tenemos un excedente que va a provocar bajadas de precio.
En España, el consumo ha ido a la baja en los últimos años. Nuestra cultura de consumo de aceite de oliva dista mucho de ser como la de Italia. No es un producto apreciado suficientemente por el consumidor que, ante una subida de precio, no tarda en reaccionar cambiando el aceite de oliva por otro aceite vegetal. Eso no ocurre en esa misma medida en mercados como el italiano. Donde el consumidor soporta precios más altos porque aprecia más el producto.
Divulgar el conocimiento es fundamental
De ahí la importancia que tiene el que insistamos en la divulgación de las bondades del aceite de oliva virgen extra. Que el consumidor lo aprecie cada día más. Y a eso sólo se llega con el conocimiento. En el momento en que el consumidor sea el que demande un producto de calidad, conociendo lo que quiere y lo que pide, el mercado se irá regulando para que los precios sean el reflejo del esfuerzo real que el productor debe poner en la elaboración de su producto.