
Jureles con Garbanzos
5 febrero, 2019
Receta del Pollo al Ajillo
18 febrero, 2019A comienzos del mes de febrero acabamos de celebrar la fiesta de las candelas. En su origen tiene relación con las tareas propias del campo. Estamos en la época en que se podan los olivos, después de la cosecha. La práctica normal en el campo español, ha sido siempre aprovechar la poda. Las ramas más gruesas servirán para leña y el ramón se quema directamente en el campo. Esa quema del ramón es la que motiva que en esta época sea frecuente ver candelas en los campos.
Origen de las fiestas de las Candelas
Ya en tiempos de los romanos, se celebraban las Lupercales. Unas fiestas que entroncaban con los orígenes de Roma y que posteriormente se fueron cristianizando y sustituyendo por la fiesta de la Purificación de la Virgen en la que se hacían procesiones con candelas. La Candelaria es como se llama la fiesta en la tradición cristiana.
También se la conoce como la fiesta de La Luz. El mundo del olivo y el aceite de oliva están muy relacionados con la luz como ya veíamos en nuestras entradas sobre la simbología. Lo que la Iglesia celebra en esta fecha es la Presentación de Jesús en el Templo y la Purificación de la Virgen. En ese acto, el anciano Simeón, tomando a Jesús en brazos, lo proclamó “Luz para alumbrar a las Naciones”.
Enraizada en las labores del campo
Aparecen muchas tradiciones alrededor de un hecho que viene directamente de las labores del campo. En España son muchos los pueblos que en esta época organizan festejos, hacen hogueras y danzan alrededor de ellas. O se organizan procesiones con antorchas encendidas. Son famosas las de Villa de Candelaria en Santa Cruz de Tenerife, las de Montehermoso en Cáceres o las de Priego y Nueva Carteya en Córdoba por ejemplo.
Se unen la tradición, la devoción y las ganas de divertirse como en la mayoría de fiestas populares. Y, una vez más, vemos como el olivar y las tareas propias de su cultivo, se mezclan con la cultura de nuestra tierra hasta fundirse en una perfecta simbiosis.
Febrero y el fotoperíodo
En el mes de febrero está ya bastante avanzado el invierno. Se hace más evidente que los días van creciendo poco a poco y hay más luz. Esto es determinante para las plantas. Los dos factores que marcan el inicio y el final de la parada inveral son la temperatura y el fotoperíodo. Este último nos habla del nivel de luminosidad como factor determinante de la actividad en el mundo vegetal.
El aumento del período iluminado (día) y la disminución del período de oscuridad (noche) marcan el inicio de actividad. Y es ahora, en febrero, cuando empieza a ser más notable ese aumento de luminosidad. Por eso, en las zonas más tempranas, y la nuestra lo es, a finales de febrero comenzaremos a ver cómo van apareciendo los pequeños brotes en las ramas. Esos que poco a poco se convertirán en los típicos racimos de bolitas del esquilmo o cañamón. Va a comenzar un nuevo ciclo.
Damos pues la bienvenida a este mes que nos trae la luz, tan necesaria para la vida. Las fiestas de las Candelas son precursoras de un nuevo inicio de ciclo. En la foto de portada, una de las candelas de quema de ramón en el Olivar del Lentisquillo.